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La iluminación que incide de manera continuada sobre el entorno de una persona influye sobre su estado de ánimo, la productividad de esa persona y sobre su capacidad de asimilar nuevos conceptos y adaptarse a cada situación. Esta estimulación es especialmente importante en los primeros años de vida de un niño, en los cuales este experimentará un constante proceso de aprendizaje en el cual, la iluminación puede tener un papel trascendental.

Es sabido que el tipo de iluminación del entorno de una persona puede generar una respuesta emocional y perceptual que, entre otros aspectos, afecta a la capacidad cognitiva de esa persona. Cuando las células retinianas fotosensibles se ven estimuladas por la exposición de radiación visible de onda corta (luz azul), la segregación de melatonina en el cuerpo se detiene, y de esta forma, aumenta la capacidad cognitiva y el estado de alerta del sujeto expuesto a esta radiación lumínica. Este proceso ocurre también en personas ciegas, de manera que es indudablemente independiente de la percepción visual.

El incremento de la capacidad cognitiva de las personas por exposición continuada a un espectro lumínico de onda corta se da bajo una fuente de luz artificial o a través de la exposición a la luz natural, especialmente durante el momento del día en el cual el sol se encuentra en su punto más alto; dicho de otra manera, cuando la temperatura de color de la luz natural es más fría. Esta relación entre temperatura de color de la luz y la mejoría en la capacidad cognitiva no es solo aplicable a personas adultas, sino todo lo contrario; los niños y niñas en edad escolar que se someten a una exposición mayor a la luz natural o en general, a altas temperaturas de color en cuanto a la iluminación, experimentan una mejoría en su rendimiento escolar, cuyos síntomas son: mayor versatilidad para realizar diferentes tareas y un mayor control inhibitorio, es decir, toman decisiones más razonadas y menos impulsivas.

La estimulación cognitiva humana a través de la luz es un proceso que ocurre desde el momento en que nacemos, y puede tener efectos notables en nuestro desarrollo educativo, profesional y emocional.

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Los niños y niñas en edad preescolar pasan en el exterior una media de entre 63 y 146 minutos al día. Esto quiere decir que se exponen mayor cantidad de horas a luz artificial que a la luz natural, siendo esta última fundamental para el desarrollo físico y cognitivo del infante. La falta de exposición a la luz solar y por consecuente, posibles desajustes del ritmo circadiano natural, apremian la importancia de la luz artificial sobre el desarrollo de los más pequeños. Los niños y niñas de corta edad tienen una pupila más grande que los adultos, así como una lente más clara, lo que les permite recibir mayor cantidad de onda corta, siendo así más sensibles a la supresión de la melatonina causada por una iluminación de alta temperatura de color; es por ello que los niños en edad preescolar son más susceptibles a la iluminación que los adolescentes o los adultos, en cuanto al proceso cognitivo se refiere.Durante los primeros años de vida, los niños desarrollan rápidamente nuevas habilidades cognitivas, desde la memoria y el control inhibitorio hasta la flexibilidad cognitiva, es decir, la capacidad de adaptación mental a diferentes situaciones; sin embargo, esta última capacidad se desarrolla más lentamente que las anteriores. Una iluminación fría puede ayudar a acelerar este proceso no solo a corto plazo, sino que superada la infancia, la exposición a una buena iluminación a lo largo de su vida escolar se traduce en una mayor facilidad para afrontar retos que exijan un alto rendimiento cognitivo.

Además de las connotaciones directas entre la exposición a luz natural, el normal funcionamiento del ciclo circadiano, el suministro de melatonina, y la capacidad cognitiva y estado de alerta que estas circunstancias producen en el ser humano, el desarrollo mental de los niños depende en gran medida de sus hábitos de sueño. De igual manera que durante el día es importante exponerse a una iluminación de alta temperatura de color que estimule nuestra activación mental y física a través de la supresión de la segregación de melatonina, durante la noche es fundamental evitar este tipo de luz (como puede ser la pantalla de móvil, del ordenador o cualquier luz azul), para que nuestro organismo genere melatonina y podamos así disfrutar de un sueño reparador.

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • “Light correlated colour temperature and task switching performance in preeschool-age childreen: Preliminary insights”, University of Massachusetts, Renselaer Politechnic Institute (New York, E.E.U.U.), University of Colorado Boulder; 30 de agisto, 2018.