luz solar

Diversos estudios han observado la relación entre el comportamiento y la salud de las personas con la mayor o menor exposición a la luz natural, determinando su importante papel modulador en funciones cognitivas, capacidad de concentración y estado de alerta de las personas; esto otorga a la luz natural una consideración singular en cuanto a la iluminación de espacios de trabajo y aprendizaje.

“The National Renewable Energy Laboratory”, institución dedicada a las energías renovables y al desarrollo e investigación en eficiencia energética, situado en Colorado, Estados Unidos, publicó un estudio sobre los efectos de la luz natural en las personas, a nivel visual y fisiológico. Las conclusiones demostradas fueron tales como el aumento en la claridad y la percepción del color, la regulación de la vitamina D, la serotonina y la melatonina, y la estimulación de la glándula pineal, favoreciendo una óptima regulación de los patrones del sueño y una mejoría en la actividad mental así como en el estado de ánimo.

luz solar

La luz natural regula el ritmo circadiano del cuerpo, esto es, la segregación de cortisol (hormona que nutre de energía a nuestro cuerpo) durante las horas de luz, y la producción de melatonina (hormona que permite relajar nuestro cuerpo y disfrutar de una mejor calidad de sueño) durante la noche. Una alteración del ritmo circadiano, causado por una escasez de exposición a la luz solar, conlleva que la segregación de cortisol y melatonina no ocurra en el momento adecuado. Este desfase provoca alteraciones en el cuerpo humano como puede ser: fatiga crónica, depresión, deterioro de la memoria, déficit de atención… etc. Por el contrario, si a lo largo del día recibimos una adecuada cantidad de luz natural, mantendremos perfectamente ajustado nuestro ritmo circadiano, y podremos disfrutar de un mejor estado de ánimo, menor fatiga, aumento de la moral, reducción del estrés, mayor capacidad resolutiva… en general, mejores capacidades cognitivas que nos permitirán ejecutar nuestras tareas diarias de manera más exitosa.

Por estos motivos, un lugar de trabajo iluminado con luz natural favorece la productividad del trabajador, tanto en cantidad de trabajo realizado como en la calidad de dicha tarea. Además de la mejora en las capacidades cognitivas del individuo, las relacionales laborales en un espacio de trabajo iluminado con luz natural son más cordiales y carentes de tensiones.

luz solar

Por supuesto, es muy complicado, por no decir inviable, iluminar un espacio de trabajo únicamente con luz natural. Si bien la claridad visual que proporciona la luz solar puede ser una aliada para el trabajador, hay que tener en cuenta que la luz directa del sol proporciona 100.000 lux, siendo recomendable una medición máxima de 500 lux en el puesto de trabajo. Por lo tanto, habrá que controlar su dirección e iluminancia, pues de lo contrario puede generar brillos o deslumbramiento incómodos para el trabajador, llegando incluso a incapacitarle por completo (si hablamos, por ejemplo, de brillos indeseados en la pantalla de un ordenador). Por ello, una iluminación artificial focalizada, que nos permita más control y pragmatismo en el puesto de trabajo, unido a una iluminación natural del entorno, crearán un ambiente óptimo para los trabajadores.

luz solar

Por otra parte, los beneficios de la luz natural antes mencionados se pueden aplicar en los centros educativos con excelentes resultados en el proceso de aprendizaje de los estudiantes. La iluminación natural en las aulas favorece la concentración y la asimilación de conocimientos nuevos, además de facilitar una relación más cooperativa y funcional entre los alumnos. En adición a la mejora académica, la luz natural refuerza el sistema inmunológico de los estudiantes, reduciendo así el número de enfermedades propias en el ambiente escolar. De igual manera, influye en la producción hormonal, asegurando un crecimiento corporal saludable. De lo contrario, una escasa presencia de luz natural en un espacio educativo, conlleva al estrés de los estudiantes y una mayor fatiga visual, lo que se traduce en una disminución de la capacidad de aprendizaje y el procesado de la información.

De acuerdo con el departamento de educación del Gobierno de Estados Unidos, los colegios americanos gastan 8 billones de dólares en energía, de los cuales el 26% de la electricidad consumida es en iluminación. Un uso correcto de la luz natural en las escuelas supondría un importante ahorro energético.

En base a diferentes estudios realizados sobre el impacto de la natural en el ser humano y como este puede aprovecharse de ella, visual y fisiológicamente, se puede determinar con total seguridad que un espacio de trabajo o educativo iluminado con luz natural favorece la productividad y la capacidad de aprendizaje respectivamente; como consecuencia de los beneficios que produce en el ser humano la exposición a la luz solar.