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Las preferencias en iluminación de las personas atiende a la búsqueda de confort, prejuicios estéticos o como requisito indispensable para realizar una tarea concreta. Si nos encontramos en un entorno gratamente iluminado, según nuestras preferencias, seremos capaces de realizar un mejor trabajo, tendremos mejores habilidades sociales e incluso nos beneficiaremos de una mayor creatividad; de lo contrario, nuestro humor y estado de ánimo se verá afectado negativamente, repercutiendo en nuestro rendimiento profesional y social. 

La iluminancia y la temperatura de color son dos parámetros de la luz que influyen enormemente en nuestro estado de ánimo y a los cuales somos especialmente sensibles. La normativa europea recomienda un mínimo de 500 lux en oficinas; pero a pesar de esta recomendación, en ocasiones los empleados se decantan por intensidades mayores o menores a 500 lux. En el caso de la temperatura de color, no está tan claramente definido el valor apropiado para un entorno laboral. Las preferencias de los usuarios de una oficina por un valor mayor o menor de iluminancia o por una temperatura de color más fría o más cálida, así como la respuesta psicológica o estado de ánimo que diferentes valores causan sobre el usuario difiere de la cultura y localización geográfica de este.

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A parte de la respuesta emocional que una configuración u otra pueda causar en el usuario, hay que valorar la percepción visual objetiva del entorno que se tiene con diferentes valores lumínicos. La combinación de 750 lux y 4000 K (una luz intensa y neutra-fría) resulta ser la que más confort visual produce y cuando mejor percepción del entorno se tiene en términos estéticos. Sin embargo, con una temperatura de color más fría (5000 K), obtenemos una percepción del entorno más espaciosa, más luminosa, mayor estimulación en el usuario y mejor percepción del brillo.

Por otro lado, si comparamos una iluminación más intensa y más cálida (750 lux y 3000 K) con una menos intensa pero más fría (500 lux y 4000-5000 K), el observador prefiere la segunda combinación al percibir mayor confort visual, brillo, estimulación de sus sentidos y espaciosidad del entorno. Se demuestra aquí que la temperatura de color, en este caso, es más importante que la iluminancia en lo que a confort y apreciación del entorno se refiere; pero lo que es aún más importante para buscar el confort y rendimiento de los trabajadores, es una correcta combinación entre iluminancia y temperatura de color.

Si seguimos comparando, encontramos que a intensidades menores, 300 lux, la temperatura de color que mayor bienestar produce en el usuario es de 4000 K, siendo sus respectivos valores más cálidos y fríos inconvenientes para este propósito, aunque esta diferencia apenas supone cambios significativos en la percepción del espacio o en la respuesta emocional del empleado. Pero por lo general, en una oficina bajo una iluminación cuya iluminancia sea entre 300-750 lux, resulta más satisfactoria una temperatura de color neutra-fría (4000-5000 K), que unos extremos cálidos o fríos.

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El incremento de la temperatura de color supone un aumento en la percepción del brillo en la iluminación, y al mismo tiempo, aumenta la sensación de amplitud del espacio observado. Esta causalidad se debe a la relación directa entre brillo y amplitud del espacio: cuanto más brillante es la iluminación de una sala, más amplio se percibe el espacio. Mismamente, cuando la temperatura de color es más fría, se produce mayor estimulación cognitiva en la persona que si esta se encuentra bajo una iluminación cálida. Igualmente preferimos una iluminación fría a una cálida si hablamos de confort visual.

También podemos hacer distinciones en las preferencias de iluminación según la etnicidad de las personas. Mientras que los europeos se decantan más por una iluminación intensa y cálida (750 lux y 3000 K), las preferencias de los asiáticos elogia una iluminación fría y menos intensa (500 lux y 5000 K). Generalmente, asiáticos y africanos se inclinan por temperaturas de color más frías que los europeos. En un entorno de oficinas, los europeos prefieren una iluminación de 4000 K para alcanzar mayor confort visual y placer en general; en el caso de los africanos y asiáticos, la elección entre 4000 y 5000 K depende del nivel de iluminancia.

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Para oficinas, lo realmente importante no es un entorno con altos niveles de iluminancia, sino una correcta combinación entre iluminancia y temperatura de color. Una temperatura de color mayor de 4000 K o superior asegura un una apreciación amplia y luminosa del espacio; solo en el caso de los europeos se podría permitir una temperatura de color menor a 4000 K en una oficina, pues estos encuentran placer y confort visual con una iluminación más cálida. Por su parte, los niveles de iluminancia recomendada para una oficina son más objetivos y se rigen por la normativa: en torno a 500-700 lux para facilitar la tarea visual, aunque una temperatura de color fría permite alcanzar ese nivel de claridad sin necesidad de tener unos niveles de iluminancia muy altos.